Después de analizar con lupa la fluctuación de militantes en el partido Unión Cristiano-Demócrata (CDU), el secretario general de la organización, Ronald Pofalla, convocó ayer una rueda de prensa en Berlín para comunicar su sensación a la opinión pública. Por primera vez desde su fundación, en el año 1945,
«Hoy es un día histórico», exclamó Pofalla cuando dio a conocer el último balance que revela que
Pero Pofalla, confrontado con la verdad que revelan las estadísticas, también admitió que su partido está contagiado por un virus que ha causado estragos en el SPD. «El saldo total revela que
De acuerdo con las cifras dadas a conocer ayer,
Fue una verdad a medias. Los dos grandes partidos alemanes han sido incapaces, en los últimos 19 años, de impedir la sangría de militantes y la única diferencia que existe entre ambas formaciones alemanas es el factor velocidad.
En 1976, gracias a la popularidad de Willy Brandt y del entonces canciller Helmut Schmidt, los socialdemócratas lograron contar con más de un millón de militantes.
Agenda 2010
La crisis se inició después de la caída del muro. La enfermedad causó más víctimas en el SPD, que sufrió una verdadera desbandada cuando el ex canciller Gerhard Schröder impuso su famosa y polémica Agenda 2010, que introdujo, por primera vez en más de medio siglo, una serie de recortes sociales destinados a modernizar el anquilosado mercado laboral. En los años 2003 y 2004, el Partido Socialdemócrata de Alemania perdió más de 100.000 afiliados.
Aunque Schröder abandonó la política activa hace tres años, su formación está inmersa ahora en una crisis existencial más peligrosa que la que vivió cuando nació
«La sangría es un contratiempo doméstico porque aún no está resuelto el problema de la candidatura a la cancillería», dijo Johannes Kars, el líder del ala derechista del SPD. «Muchos desean saber qué línea seguirá el partido», añadió.
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